MI VECINA, LA HUACA

Mientras pasea por su barrio, Nico Tico conoce a una vecina muy especial: la huaca. Intrigado, decide explorarla y conocer más sobre ella. Acompáñalo en este viaje lleno de curiosidad y asombro, y descubre por qué, en Lima, todos tenemos una huaca por vecina.

MI VECINA LA HUACA

Escrito por Isabel Collazos
Ilustrado por Patricia Aragaki

Rango de edad: 3 a 6 años (pre-lectores).

Diagramación: Lucho Chumpitazi, Lingo
Imprenta: LEO GRAF.
© MUSEA Perú E.I.R.L.
Lima, Perú

ISBN: 978-612-99087-0-0
Hecho el Depósito Legal en la Biblioteca Nacional del Perú Nº 2025-06968
Año de publicación: 2025

Precio de venta:
S/ 54.00

SOBRE LOS AUTORES

Isabel Collazos

Autora

Isabel es arqueóloga peruana, curadora y educadora en museos. Estudió Arqueología en la PUCP y Museología en la Universidad de Nueva York.

Ha trabajado durante varios años en distintos museos, y actualmente es curadora de arte precolombino en el Museo de Arte de Lima – MALI.

Mi vecina, la huaca es su primera obra literaria infantil, dedicada a todos aquellos niños pequeños que, al igual que sus propios hijos, viven entre huacas.

Patricia Aragaki

Ilustradora

Patricia es educadora por el arte y estudió Educación en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

Ha trabajado en diferentes museos e instituciones culturales dedicada a la programación educativa y pública.

La ilustración es su pasión y esta es su primera participación en una obra literaria infantil.

En Lima Metropolitana aún conservamos poco más de 400 huacas.

¿Qué significa "huaca"?

La palabra huaca —también escrita wak’a— viene del quechua y se usaba para nombrar todo aquello que tenía fuerza vital o energía (camaq). Podía referirse a lugares, piedras, montañas, árboles, fuentes de agua, entre otros.

Hoy en día, especialmente en el Perú, usamos la palabra "huaca" para referirnos a aquellos restos arqueológicos como templos, palacios o cementerios construidos hace cientos o miles de años, que nos ayudan a entender como vivían y pensaban los antiguos peruanos.

En esa época, las huacas eran tratadas como seres vivos con mucho poder, a quienes les daban comida u ofrendas, y a cambio les pedían favores: protección, lluvias, fertilidad o algún otro favor especial.

A pesar del paso del tiempo, estas huacas siguen siendo una parte importante de la identidad cultural del país.